El “responsable” gobierno interino
Por José Manuel Guzmán
Venezolano. Activista político y comunitario.
Es común ver a los líderes del narcorégimen venezolano subestimando y ofendiendo el pensamiento y la sensibilidad del ciudadano; a veces me pregunto; ¿qué es lo que los hace pensar que todos los venezolanos somos estúpidos? ¿Qué es lo que los lleva, sin duda, a creer que pueden escabullirse y seguir burlándose de nosotros? ¿Es lo que miden dentro de su militancia o lo que le susurran al oído sus adeptos más serviles? Lo pregunto como aquella famosa salsa de Willie Colón; Oh, ¡qué será!
La nueva exposición de Delcy en su "dizque" anuncio presidencial —sin ningún grado de honestidad y llena de los mismos matices— simplemente concluye que ellos seguirán en lo mismo; inmersos en sus dogmas fantasiosos con la estrategia de siempre, ganando tiempo, generando falsas ilusiones y engañando a todos los venezolanos, incluyendo a sus pocos seguidores. Lo extraordinario de esto fue el anuncio de un aumento “responsable” en mayo. ¿Responsable? ¿Qué significa responsable?
Delcy quiso explicarnos, dentro de su perolata cavilosa, que aumentar los sueldos en el país no era viable, ya que cualquier incremento causaba impacto en la inflación y todo ese "bla, bla" económico que solo algunos manejan, pero el ciudadano de a pie no. Explicó cómo el sistema de pensiones del país era “insostenible”, cómo la relación entre pensionados y activos económicamente era desigual y todo lo que eso representa; es decir, nos refrescó por qué el venezolano ha estado “rejodido”. Nos recordó por qué fue inviable tener dignidad salarial desde hace más de una década y nos refrescó, realmente, quién es el “responsable”.
¿Quién es el primer responsable de que esto fuese así? ¿Cómo llegamos a esta situación? Un gasto público gigantesco —33 ministerios con la llegada de la revolución, cuando solo había 14 en 1999—. ¿Quién manejó este populismo social incrementando sin control las pensiones del país? ¿Quién es el responsable de la migración masiva de la mano de obra activa dentro de la economía? ¿Quién metió a la milicia bolivariana, a los colectivos y a cuanto grupo les dio la gana a cobrar por nóminas fantasmas?
A Delcy parece que se le olvidó, pero a nosotros no se nos debe olvidar que ella ha sido partícipe durante estos 27 años de la tragedia de este gobierno y su mal manejo. No van a dejar de echarle la culpa a las sanciones y a los bloqueos, pero ¿por qué no decir la verdad? Están bloqueados y sancionados porque simplemente son ladrones; utilizan los recursos para mantener su aparato de poder y represión y no para dar calidad de vida a los venezolanos. Esa es la gran verdad.
Muchos sectores —siempre cómplices— de nuevo se prestan al juego; acuerdo tripartito, consensos y mesas estériles de trabajo para discutir los beneficios de los trabajadores o para pedir que quiten las sanciones. Puras patrañas para, de nuevo, ganar tiempo, porque ellos, y solo ellos, son los responsables de todo esto. Esto viene acompañado de una descabellada “peregrinación” para lograr echarle mano a los recursos y para convencer a Laura Dogu de que intermedie para quitar algunos bloqueos. Pero, ¿acaso son el bloqueo y las sanciones quienes no permiten dar seguridad jurídica? No; la seguridad jurídica necesaria para invertir y que esta se mantenga en el tiempo pasa por reinstitucionalizar el país; el BCV, el TSJ, etc.
Por otro lado, Delcy quiere hacer creer —como siempre, engañando a sus adeptos— que ella está luchando para que el "malvado" EE. UU. les quite las sanciones y el "muy malvado" Trump le desbloquee todos los recursos, pues ella los necesita para poder dar —ahora sí— todo lo que el venezolano no ha recibido en décadas de revolución. Solo un tonto se creería esto. Nada de eso; a ella —mientras los demás siguen sancionados— se le están quitando las sanciones discrecionalmente para que avance en recibir las inversiones extranjeras necesarias solo para continuar desmantelando esta desgracia estructural dentro del sistema político venezolano, permitiendo una transición hacia la democracia verdadera y no para seguir manteniéndose en el poder.
Los recursos de Venezuela que están en resguardo de las "aves de rapiña" deben seguir cautelosamente protegidos. Debemos recordar que Delcy, Diosdado, Jorge, Padrino, etc., son personas que aún deben responder ante la justicia por sus innumerables delitos y violaciones de derechos humanos, por la destrucción de una nación y por delitos transnacionales en el mundo entero. Luchan sin descanso para convencer a los suyos de que aún son capaces de generar cambios positivos —lo cual es absurdo—; siguen invirtiendo recursos que siempre han utilizado de manera desviada, oscura y diabólica para su propio beneficio, con un “caradetablismo” impresionante, subestimándonos y burlándose de nosotros.
De nuevo vienen los alaridos pidiendo que cesen los bloqueos y las sanciones, y que se consolide la paz; ese es su mensaje ahora. Diosdado dice que ahora "volvemos pidiendo elecciones"; ¿o es que acaso ya no quieren defender las del 28 de julio de 2024?, se pregunta el muy siniestro. El miedo a unas elecciones con María Corina Machado participando se les escurre por la retaguardia. Sería, entonces, oportuno decirle a Washington que les obligue a reconocer ese resultado; al fin y al cabo, ellos nunca demostraron su triunfo.
Afirma, como siempre, retador y desafiante, que nadie los va a sacar de su enfoque y su ruta. A este también se le olvida —mientras nos acusa de tener “memoria selectiva”— la responsabilidad. ¿Qué tipo de memoria tendrán ellos? ¿Cómo quieren ellos que el venezolano los recuerde? ¿Como corruptos, narcos o delincuentes? Diosdado es el “responsable” de tantos crímenes que creo que es estúpido incluso buscar tanto problema; no entiendo por qué no terminan de llevarlo ante una corte federal. Está de acuerdo con la "peregrinación" convocada, y debería hacerla, pero no apoyando a su ahora circunstancial presidenta Delcy, sino pidiendo perdón por tanto muerto y tanta maldad. Los religiosos de este país llevaron "carajazos" parejos de Chávez y de todos ellos, por Dios. Ahora son cristianos, son blancas palomitas y los más pacíficos. Los mentirosos somos nosotros, no ellos. ¿Quién rayos puede creerles algo?
Algo aberrante en la rueda de prensa de este impresentable fue cuando respondió a una pregunta de una comunicadora aludiendo a la visita de su camarada Delcy al Estadio Monumental; dijo que esa era “la realidad de Venezuela”, la realidad que el venezolano quiere y desea. Qué triste que ellos vean la realidad venezolana desde esa burbuja malvada creada sistemáticamente por ellos mismos y su parranda de cómplices corruptos y lavadores de dinero. Ellos no son capaces de ver la realidad que vemos a diario los venezolanos de bien. ¿Necesitan un índice o un indicador “in situ”? Entren al Metro de Caracas para que vean la realidad de Venezuela; una sociedad ya languideciente, cansada, debilitada y agobiada, en su mayoría jubilados. Vayan a las colas mensuales de los ministerios y al aparataje burocrático del gobierno para que vean a millones de personas resignadas buscando su escueta bolsa de alimentos y su mortadela; ciudadanos incómodos y molestos por el abuso —para eso fue que quedaron esas instituciones, para mantener la rosca de los alimentos—, ancianos que ni siquiera pueden cargarlas.
Caminen por las calles de esta Caracas informal; más de un millón y medio de comerciantes informales —solo en la capital— "matraqueados" y vacunados con una cuota o coima que va a parar a manos de algún bandido o grupo de bandidos, como si ellos fueran los dueños del territorio urbano de la capital. Hay que echar números para que vean cuánto representa esto semanalmente. Y ni hablar de la realidad en los hospitales, donde se mueren nuestros familiares, nuestros viejos y nuestros niños. Deberían salir un rato de esa “realidad” de la rumba bonita y con plata para pasearse por esta.
El llamado es también para la embajadora de los EE. UU. pida, por favor, que la acompañen a recorrer estas realidades; el contraste es digno de un estudio sociológico. Sin meternos en los estudios estadísticos del CENDAS, el hambre que hay en todo el país y la patética calidad de vida en las provincias venezolanas con los servicios públicos son evidentes. El impresentable, además, remata; “son unos odiadores” —por cierto, este término lo repiten algunos comunicadores de Globovisión—. Creo que el mayor impulsor del odio en este país fue Chávez, luego Maduro y ahora Delcy; ellos fueron los primeros que odiaron. Diosdado debería preguntar por Óscar Pérez, por nuestro hermano Fernando Albán y por todos los presos políticos que mantienen aún allí, torturados y casi moribundos. Ahora se hace el loco porque resulta que debemos pensar en la paz y no debemos pedir elecciones; eso no, deberíamos perdonar. Algún día deben pagar lo que hicieron.
Hoy de nuevo se “cacarea” la unidad, la inclusión de todos los sectores y el sentarse a la mesa. De nuevo el diálogo. ¿Será que se nos olvida que han tenido 27 años haciendo lo mismo, sentando a todos, firmando acuerdos y no han cumplido nada? Ya eso no basta. A los EE. UU. y a la distinguida embajadora, Sra. Laura Dogu; debe haber transparencia en el manejo de los recursos y autonomía del BCV y los órganos de finanzas. Hay que vigilar en qué se van a gastar esos recursos. No se puede seguir pagando sueldos y salarios mediante esas plataformas y esas nóminas ministeriales corruptas con milicianos, colectivos y grupos externos; todo debe ser limpiado, filtrado y revisado con auditorías transparentes.
Es primordial tumbar el perverso sistema comunicacional del régimen en Venezuela. No se puede seguir permitiendo ese sistema mantenido por ellos, y mucho menos si aún es utilizado para promover mensajes anti-EE. UU. A través de esos medios, su mensaje es que Estados Unidos es el responsable —ayer, hoy y siempre— de los problemas de los venezolanos. Todo ese espectro comunicacional debe ser revisado y algunos medios devueltos a sus dueños por “decreto directo”, con observaciones de organismos internacionales. Jamás habrá una campaña y una oposición justa en este país mientras no haya libertad de expresión.
¡Ah! Y no se presten tampoco a ese juego. Vemos con cierta indignación cómo incluso la embajada de los EE. UU. en el país publica reuniones y celebra una supuesta animosidad con la interina cuando, realmente, no es lo que está pasando. La invitación es; entren a la parrilla de la señal abierta en Venezuela y midan lo que divulgan. ¿Hasta cuándo? Tienen más de 20 canales, todos ellos en contra de la verdad. ¿Dónde está allí la pluralidad necesaria en una democracia? ¿Por qué sus comunicadores nunca son capaces de mencionar el robo de trillones, la corrupción, las obras inconclusas y la maldad? Tal vez cuando los veamos diciendo que el gobierno también es culpable —porque lo fueron—, en ese momento se sienta algo de balance; pero eso no pasa. Algunos incluso se refieren a que "se les tienen facturas guardadas", pero en serio, ¿cuándo irán a decir que también son “responsables” por haber sido estafadores de todo un pueblo y corruptos de larga data? Atrévanse.
Los gobiernos son transitorios, pero estos nunca han querido transitar; este gobierno se volvió Estado y ellos han hecho todo al revés, pero eso no lo pueden decir. No son capaces de decirlo en los medios porque CONATEL los "fusila", les quita el pan y eso sí que no. En Globovisión son los campeones de los serviles —es obvio, recuerden a Gorrín—; dicen "por la calle del medio" que algún día la oposición (Guaidó) debe rendir cuentas por el dinero del interinato, pero son incapaces de mencionar a ninguno de los corruptos más legendarios de la revolución, ni siquiera a los más recientes como Tareck El Aissami. A ver, el que es corrupto, que pague; pero ¿cuándo los veremos pedir cuentas por los trillones robados y dilapidados? ¿Cómo es esto? Sinvergüenzas es lo que son.
Señores de los EE. UU. y distinguido secretario de Estado; ¿Aún creen que ella sí va a ser capaz de lograr la estabilización? La interina aún no libera a todos los presos políticos; la interina aún anda repitiendo a diestra y siniestra que los EE. UU. secuestraron a Maduro y que los deben liberar. Repite que por culpa de ustedes es que el pueblo venezolano no ha tenido mejoras económicas e irá por todo el país —me gustaría saber con qué dinero— haciendo una campaña de "desbloqueo", perjudicando la percepción del venezolano hacia los EE. UU. ¿Está el presidente Trump seguro de esta estrategia?
“In God We Trust”. Las intenciones —aplaudidas por mí— de los representantes republicanos merecen mi respeto; Tom Cotton, John Boozman, Rick Scott, Rick Crawford, María Elvira Salazar y Mario Díaz-Balart tienen toda la razón. Es fundamental que se entienda en Venezuela y en el mundo entero que el respaldo de los EE. UU. hacia María Corina Machado es firme. El interinato juega, señores; está jugando a las elecciones de medio término y el presidente Trump debe darles a los estadounidenses algo sustantivo. Presionar para que se hagan las elecciones este año es fundamental, así como que entreguen el poder. Deben solicitar la entrega de todo aquel que tenga acusaciones judiciales; deben salir del país y enfrentar los tribunales federales todos aquellos que hayan sido copartícipes junto a Maduro y Cilia de esta desgracia. El pueblo estadounidense sabrá valorar esto.
Es realmente indignante ver cómo la campaña sucia contra María Corina Machado llega a niveles brutales, algo que necesita detenerse urgentemente; esto daña su liderazgo y, en consecuencia, los intereses y estrategias de los Estados Unidos en la región. Me niego rotundamente a aceptar esa narrativa de que ella representa "el conflicto". ¿Realmente podemos pensar así cuando son ellos quienes han violado sistemáticamente todas las reglas del juego mientras se presentan de manera cínica como los pacificadores? Ya basta de distorsionar la verdad.
La motivación, la dignidad y la autoestima de los venezolanos que apoyamos la democracia no pueden permitir que nuestro mejor aliado se confunda o se deje engañar por estos delincuentes que hoy intentan disfrazarse de transición. Para nosotros es fundamental que nuestra gente siga confiando plenamente en Trump y en su visión, y por eso mismo seguiré respaldando a María Corina Machado hasta el final, con la misma convicción con la que trabajé en el área electoral junto a mi organización política aquel 28 de julio de 2024. Aquí sigo, firme y esperando, listo para continuar bajo su liderazgo indomable, siempre hacia adelante y con la fe intacta en que la verdad y la justicia se impondrán
Por José Manuel Guzmán
Venezolano. Activista político y comunitario.
Comentarios
Publicar un comentario