Una ciudad a la deriva donde el pasaje es el síntoma de una gestión sin planes
Por José Manuel Guzmán Un sistema impuesto para el caos Quienes vivimos Caracas y nos duele desde nuestro más alto sentido de pertenencia, sabemos que ella funciona como un organismo vivo que necesita movimiento constante para sobrevivir. Cuando entendemos que el sistema de transporte es anárquico —y que los pasajes suben a punta de “ningún criterio”—, comprendemos cómo se profundiza la herida de un tejido social desmoronado. Recientemente, la muy rechazada ministra de Transporte del gobierno interino lanzó un ajuste en las tarifas del sistema superficial y del Metro de Caracas. Con o sin publicación en Gaceta oficial, el malestar se siente en la calle, los trabajadores y algunos gremios ya piensan en proponer de nuevo la disposición horaria — solo dos o tres días de asistencias semanales— porque simplemente terminan pagando más en transporte, que lo que cobran. Este tema no debe ser la clásica trampa simplista de culpar solo al transportista —aunque es innegable que hay de...